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JÓVENES PERIODISTAS EUROACE - JOVENS PERIODISTAS EUROACE
  • 16 de feb de 2019

“ Ó tia dá bolinho…”

El día 1 de noviembre es feriado en Portugal. Se celebra el día de Todos los Santos y además de rendir tributos a los que ya no están, en algunas zonas de Portugal, los niños salen a las calles y se reúnen en pequeños grupos para pedir el pan-por-Dios de puerta en puerta. Cuando lo hacen, recitan versos y reciben como ofrenda: pan, broas, pasteles, granadas, frutos secos, nueces, almendras o castañas, que colocan dentro de sus sacos de tela.

Carla Santos/ Ivan Lopes / Leandro Sousa ( Alumnos /as de la Escuela de Hotelería de Fátima). Con la colaboración del Grupo Restaurante – Bar 17.20

13 noviembre 2018

Es también costumbre en algunas regiones los padrinos ofrecer un pastel, el Santoro. Así se celebra el día del “bolinho”.

Algunos versos: 
“Pão por Deus, Fiel de Deus, bolinho no saco, andai com Deus.” 
“Ó tia, dá Pão-por-Deus? Se o não tem Dê-lho Deus!” 
Esta tradición se inició en 1756, en Lisboa, un año después del terremoto que devastó la ciudad.  Las personas iban de puerta en puerta a pedir limosna y pan.  En los años sesenta y setenta esta tradición estaba afianzada.  Son muchos los que recuerdan su infancia en este día, desde hacer los bollos con la familia hasta el recorrido por la aldea almacenando chuches para casi el año entero. Sin embargo, algunos consideran que la tradición se está perdiendo.   
Curiosos con la cuestión,  decidimos realizar una entrevista  abierta a nuestros colegas, alumnos/as  del grupo de  Restaurante- Bar de Segundo Año de la Escuela de  Hotelería de Fátima. De ellos, el 75 porciento no salió de casa en este día y los que lo hicieron fue para acompañar a los hermanos más  pequeños. La mayoría no considera este día simbólico, uno de ellos, Que vive en Lisboa, refirió que en la capital no se celebra, en todo caso solo se ven algunos niños celebrando Halloween.  En otro orden de cosas, también refirieron que ya no se piden “bolinhos” (bollos), ahora son monedas.  
A pesar de esto, la gran mayoría de los estudiantes reconoció que sus padres y sobretodo los abuelos, dedicaron el día para hacer los bollos tradicionales (ver receta)   y se prepararon para recibir a los niños que fueron a sus casas. Los que no tuvieron tiempo para la confección manual de los mismos, fueron al supermercado  a comprar golosinas.   
En general, consideramos importante mantener esta tradición que nos distingue como pueblo  y nos aporta momentos de sabiduría y convivencia entre generaciones. 
 Este año, fue un lindo día de sol y afortunadamente se oyó por aquí, en las aldeas:   “ Ó tia dá bolinho”. 

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